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Introducción a la Ciberseguridad Aeroespacial

Aviónica y Espacio |  Ciberseguridad

Aeroespacial y Defensa

El espacio ultraterrestre es prácticamente inerte, y aunque sus condiciones ambientarles no son adecuadas para la vida humana, la tecnología aeroespacial que predomina en su dominio es esencial, tal y como señala la Estrategia de Seguridad Aeroespacial Nacional (España, 2019):  

“La tecnología aeroespacial es un elemento indispensable en el funcionamiento de las sociedades modernas, sus activos forman parte de las infraestructuras críticas, y desempeña un papel crucial para cubrir las necesidades de los ciudadanos”  

Así, como elemento vertebrador de las sociedades modernas, el peso del elemento aeroespacial para la Seguridad Nacional es radical, pues todo el complejo tecnológico que permite el dominio aeroespacial se enfrenta a amenazas que, de materializarse, supondrían consecuencias de catastróficas.  

Tecnología aeroespacial: vulnerabilidades, riesgos y amenazas

La tecnología aeroespacial es compleja y variada, y se encuentra desplegada en distintos espacios:  

  • Espacio terrestre: sistemas de computación, servidores, bases de datos, antenas, instalaciones SATCOM y puertos ICBM, entre otros.   
  • Atmósfera: aeronaves y drones, tripulados o no, así como, menos comúnmente, misiles balísticos.  
  • Exosfera: satélites y estaciones espaciales, como la Estación Espacial Internacional.   

 

Se trata, pues, de todo un complejo tecnológico interconectado y multifuncional cuyos sistemas optimizan el desempeño de actividades humanas fundamentales, como la recopilación y producción de información e inteligencia (IMINT, GEOINT, CYBINT), la comunicación, el desplazamiento, el suministro de bienes esenciales y la defensa del territorio, entre otras, como realizar búsquedas web, ver la TV, usar servicios GPS…  

1 – Vulnerabilidades

Los complejos tecnológicos aeroespaciales son más vulnerables a diversas amenazas sobre la base de tres condiciones intrínsecas y diferenciadoras del ámbito aeroespacial:  

  • Global Common. El espacio exterior es un espacio global común con laxa o nula regulación. Esta zona gris es origen de lo que se ha denominado asymmetrical lawfare, y por ello una gran vulnerabilidad para Estados democráticos frente a los totalitarios.   
  • Alto grado de tecnificación y ciberdependencia. Junto con el subacuático, es el dominio más tecnificado. Implica el uso de la tecnología más compleja, y el desempeño profesional de los técnicos más cualificados y especializados. Por ello es sumamente ciberdependiente, el ciberespacio es la herramienta vehicular para su funcionamiento. 
  • Efectos en cadena. La gran interconectividad de todos los complejos tecnológicos aeroespaciales es un requisito para su funcionamiento. Cualquier vulneración podrá afectar a todo el complejo, por lo que las amenazas en este sentido requieren requiere una rápida, inmediata y adecuada reacción defensiva.  
2 – Riesgos   

Debido a su complejidad, la tecnología aeroespacial se encuentra expuesta a muy diversos riesgos, que la afectan en mayor o menor medida dependiendo de las medidas de seguridad implementadas para contrarrestarlos. Algunos son: 

  • Sabotaje de instalaciones, servidores, comunicaciones…  
  • Su empleo en conflictos armados. 
  • El ataque a los sistemas de vigilancia y control.
  • El desarrollo y proliferación de misiles balísticos e hipersónicos.
  • La disrupción de servicios esenciales, como comunicaciones, navegación, meteorología…
  • Intercepción de comunicaciones.
  • Perturbación o manipulación de las comunicaciones relativas al tráfico aéreo, al suministro de bienes, a la localización de objetos vía satélite… 
  • Obsolescencia de los equipos, del software… que puede crear graves vulnerabilidades.
  • Uso de naves no tripuladas para la comisión de actividades ilícitas o violentas. 
  • Ciberataques  
3 – Amenazas 

La gravedad de las amenazas relacionadas con el ámbito aeroespacial quedó patente tras el trágico ataque terrorista al World Trade Center el 11 de septiembre.  Y aunque la incursión no autorizada en los sistemas aéreos y el secuestro de aeronaves con fines terroristas son las amenazas más obvias, existen otras que atañen al resto de complejos tecnológicos aeroespaciales:  

 

Ciberamenazas y ciberseguridad aeroespacial: ¿Qué implica un ciberataque?

El nivel de seguridad aeroespacial dependerá en mayor medida del grado de ciberseguridad implementado en sus componentes. La gran parte de los activos relacionados con el ámbito aeroespacial, por su extraordinaria ciberdependencia e interconexión, pueden verse afectados por un ciberataque.  

Los ciberataques tienen la capacidad de degradar, paralizar o destruir infraestructuras o servicios aeroespacial como centros de operaciones, comunicaciones y procesado de datos, estaciones de control y seguimiento satelital, entre otras, y por ello sólo son posibles si se cumplen dos condiciones:  

  1. Si lo realiza una organización multidisciplinar con un alto grado de especialización.  
  2. Si este grupo dispone de los recursos materiales, humanos, temporales y económicos para realizarlo. 

En este sentido, sólo una gran agencia gubernamental de inteligencia y/o una fuerte organización militar, tiene, en principio, la capacidad de realizar ciberataques complejos (APT) contra los sistemas aeroespaciales. Las ciberamenazas más preocupantes son: 

  • Ciberespionaje y ciberataques disruptivos: provocan la pérdida de confidencialidad, integridad y disponibilidad de las bases de datos, proyectos… causando también daños a la competitividad industrial, la reputación y a la economía nacional (la industria aeroespacial supone un 2,5% del PIB en España). 
  • Intrusiones y manipulaciones de los sistemas de comunicación: alteración o manipulación del tráfico aeronáutico y astronáutico con la interferencia, decepción o perturbación de los sistemas de comunicación y sistemas de señales electromagnéticas (radar). 

Evitar la inoperatividad, total o parcial, de los complejos tecnológicos aeroespaciales; y asegurar la fiabilidad de la información que se maneja en ellos, serán pues, dos materias fundamentales sobre las que deberá trabajar la Ciberseguridad Aeroespacial. 

Esta tarea hercúlea compete también a las compañías privadas, quienes junto con los actores estatales deben guiar sus medidas de seguridad hacia la unidad de acción y una gestión centralizada de las crisis, la anticipación y actuaciones preventivas, la eficiencia de las medidas y la resiliencia de todo el sistema en caso de que una amenaza se materialice.